La quiebra de la banca y congelación de cuentas costaron $ 8.600 millones

Cierre del 70% de instituciones financieras del Ecuador. Desembolso de $ 1.600 millones de fondos del Estado hacia los bancos quebrados. Desempleo en el orden del 14,7%. Inflación de 96,1%. Así de duras son las cifras que dejó el feriado bancario de 1999. Según el Banco Central del Ecuador (BCE), las pérdidas económicas ascendieron a $ 8.600 millones. La pobreza aumentó del 9% al 17%, y el Producto Interno Bruto (PIB)  cayó 4,7 puntos. La Agencia de Garantía de Depósitos (AGD) – creada en 1998 con la aprobación de ‘La Aplanadora’ conformada por exdiputados del Partido Social Cristiano y la Democracia Popular- no pudo resolver los problemas que enfrentaban los clientes de los bancos que pasaron a su administración. Por las irregularidades encontradas, esta institución fue cerrada en 2009.

El congelamiento de depósitos decretado por Jamil Mahuad estipulaba que los ahorristas no podían sacar su dinero durante un año. Pero gracias a las protestas de la población se consiguió que se aminoraran los plazos para recuperar el dinero de sus ahorros. Sin embargo, eso provocó la quiebra de los principales bancos del país. En ese año cayeron los bancos: Progreso, Popular, Previsora y Filanbanco. También, entraron en saneamiento: Azuay, Finagro, Financorp, Occidente, Bancomex, Unión y Crédito. La siguiente medida frente a la crisis económica fue la dolarización (decretada el 9 de enero del 2000), con una cotización de 25.000 sucres por dólar. Más tarde, el 21 de enero de 2000, el expresidente Mahuad fue derrocado. Se contabilizaron 68 órdenes de prisión en contra de dueños y administradores de bancos, de los cuales, hasta esa época, solo se detuvo a tres: Alejandro Peñafiel (banco de Préstamos), Fernando Aspiazu (banco del Progreso) y Nicolás Landes (banco Popular). En 2015 el presidente Rafael Correa presentó un informe realizado por la Unidad de Gestión y Ejecución de Derecho Público respecto a los huecos patrimoniales que se generaron a raíz de la crisis bancaria. El estudio develó que el banco del Progreso generó una pérdida patrimonial de $ 997’204.222,66. Los demandados por este perjuicio fueron Ernesto Balda Hernández y Fernando Aspiazu. De este último Correa reconoció que “no huyó del país, dio la cara, pagó sus culpas, pero está declarado insolvente”. Por su parte, los hermanos Roberto y William Isaías y Juan Franco Porras aparecen en la lista con una deuda al Estado que suma  $ 661’500.000,00, como representantes de Filanbanco. Además, Iván Landes Guerrero, representante del Banco Popular, tiene una demanda por  $ 237’839.345,77. Del Banco de Préstamos figuran Mario Alberto Larrea Vasco y José Peñafiel Escalante por $ 229’137.919,68.

Los ciudadanos vieron que su futuro ya no estaba en Ecuador   Ante la situación que enfrentaba el país y al ver que los principales bancos cerraban junto con sus ahorros, cientos de ecuatorianos no tuvieron otra opción que abandonar el país, legal e ilegalmente. Sus principales destinos fueron EE.UU., España e Italia. Se estima que entre 1998 y 2000 la población migrante fue de un millón de personas, es decir, el 20% de la población económicamente activa. Según el libro La Estampida Migratoria Ecuatoriana, hasta el 2004, las remesas de los migrantes representaron $ 8.300 millones de ingresos a la economía ecuatoriana. Quienes migraron no han olvidado la situación en la que dejaron al país. Uno de ellos es Carlos Tutivén. En el 2000 sus hijos estaban por terminar el bachillerato y uno de sus sueños era que terminen su carrera profesional, pero la situación económica en la que se encontraba su familia le impedía cumplir con ese propósito, así que después de un tenso tiempo de reflexión decidió migrar a Madrid, España. En aquel momento también debía pagar la deuda de la casa que había comprado y recuperar la inversión hecha en una furgoneta. La adquisición de aquel bien la hizo con sus ahorros retirados del extinto Banco Filanbanco, un poco antes de que se declare el feriado bancario. No corrió la misma suerte con el dinero depositado en el Banco del Progreso. Tutivén recuerda que hizo un plantón de dos días para que le devuelvan su dinero. “Yo me acuerdo que cuando salía a las calles todos nos veíamos desesperados. ¡Era de ver las caras de los ciudadanos!, una cara de desesperanza, de desesperación, de angustia”. En ese contexto, Tutivén, a sus 45 años, dejó a su familia para buscar una mejor condición de vida en España. Permaneció allí 14 años y hace cuatro volvió a Ecuador. Actualmente Tutivén es el coordinador del Frente de Víctimas del Feriado Bancario y es el presidente de la Red Nacional de Migrantes Retornados a Ecuador, que cuenta con 1.200 adherentes a nivel nacional. Otro caso es el de Norma Orejuela. En la década de los 90 trabajó como maestra en una escuela nocturna y en el día atendía una boutique propia en un centro comercial de Guayaquil. Con el cierre de Filanbanco, Orejuela perdió 50 millones de sucres y no tenía dinero para pagar las letras mensuales de medio millón de sucres por una casa que había adquirido. Ante su crisis decidió migrar a España. “Me fui muy amargamente de aquí al ver la situación tan catastrófica que se vivía. Me fui sola, dejando a mis hijos con mi familia”. Con el sueldo de su trabajo logró pagar las deudas que tenía en Ecuador y se llevó a su hijo menor. Luego llevó al mayor, quien sufre de parálisis cerebral. “Con él se complicó la situación porque a pesar de ser mayor de edad no tenía papeles y el Estado le puso una carta de expulsión para que en 15 días deje España”. Afortunadamente y gracias a la legislación, su hijo se pudo quedar junto con ella. “Pensé en quedarme a vivir en España pero por la crisis económica que vivió ese país en 2008, me redujeron las horas de trabajo y me quitaron la casa”. En ese mismo año se acogió al ‘Plan retorno’. (I)

Con marchas, consignas y monigotes se recordó la peor crisis y sus responsables Eran cerca de las 07:00 y al Parque de El Arbolito, en Quito, llegaban poco a poco las personas que se autoconvocaron a recordar y pedir que no se repita un feriado bancario como el de 1999, peor la crisis producida en esa época. Jóvenes de Esmeraldas, miembros de Juventud PAIS, llegaron con bombos y platillos a dirigir la marcha que recordaba no solo la crisis y el feriado bancario, sino también a los responsables del hecho. A la voz de “Lasso es otro paquetazo” y con banderas, globos, pancartas y monigotes, los más de 20.000 asistentes recorrieron el centro de Quito hasta la Plaza de Santo Domingo. Carlos Viteri, asambleísta electo por PAIS, estaba a la cabeza de la movilización y al recordarle las declaraciones del candidato Guillermo Lasso (CREO) que en varios medios de comunicación aseguró ser “inocente del feriado bancario”, afirmó que esto “es un cinismo sin límites”. Viteri fue más allá al señalar que Lasso sí  fue responsable: “¿A quién le quiere mentir?”, preguntó. Recordó a los migrantes que fueron parte del éxodo ecuatoriano de principios de siglo. “Ellos legalizaron el feriado bancario”, señaló Viteri, quien además pidió que se reafirme la voluntad del pueblo ecuatoriano y la construcción de un país de equidad y justicia social. El prefecto por Pichincha, Gustavo Baroja, quien también acompañó la movilización, dijo: “No queremos que nunca más un banquero venga a beneficiar a su grupo”. En cuanto a las declaraciones de Lasso, el prefecto afirmó: “Ahora se le ocurre decir que no es responsable del feriado bancario. Si no es quien fue presidente de uno de esos bancos, si no es el exsuperministro de economía de la época (gobierno de Jamil Mahuad), entonces ¿quién? ¿el pueblo ecuatoriano?”. Un poco atrás, la marcha también movilizó a las asambleístas electas de Alianza PAIS como Marcela Aguiñaga, Gabriela Rivadeneira, Soledad Buendía, Doris Soliz, entre otras, quienes a la voz de “¡Lasso, banquero, devuelve el dinero!”, caminaron juntas. Gabriela Rivadeneira, presidenta de la Asamblea Nacional, pidió se recuerde a los más de tres millones de ecuatorianos que emigraron. Dijo que “aquellos que son responsables deberían estar aquí en la Patria dando la cara al pueblo ecuatoriano”. Indicó que Guillermo Lasso “quiere hacerse el quite cuando sí fue parte del feriado bancario”. Las canciones de Víctor Jara esperaron a los participantes de la marcha pacífica, quienes después de la llegada de los asambleístas tardaron más de dos horas en congregarse en Santo Domingo. (I)

FUENTE: EL TELEGRAFO